Destaca la fachada de medio día, subvencionada por el emperador Carlos I, posiblemente retratado en las ménsulas del guardapolvo de la gran puerta dovellada. Ante esta puerta, en tiempo de los monjes, había largas colas de mendigos.
También encontramos la Obra Nueva, edificio del siglo XVI con fachada renacentista y remate barroco, en el cual está la capilla de San Sebastián, la biblioteca y la hospedería. La torre prioral, alta y robusta, fue construida en el siglo XVI, cuando se fortificó el monasterio por miedo de los ataques piratas.
El último piso tiene unas galerías de arcos rebajados hechos en ladrillo seriado. Hay un carillón de ocho campanas colocado para conmemorar el Jubileo del año 2000.